Cogiendo impulso con los pies embarrados. Solo así se percibe la esencia de lo que yace más allá. Un pato mareado sigue siendo un pato, un leopardo herido sigue siendo una fiera, una hormiga sin patas sigue siendo una hormiga. El ser humano se desploma cuando opta por apartarse de la batalla, retirarse, rumiar sus emociones. No existe fuerza más colosal que la que yace en el acto de desprenderse de uno mismo.

Cuidado al querer domar a un lobo, no esquives la tormenta o nunca sabrás qué es la calma. Eres tu único adversario, el pez es el último en enterarse qué es el agua. Lo que te sucede, sí, eso, simplemente te sucede, ahora, ¿qué diablos piensas hacer al respecto? Ahí reside la auténtica energía, en lo que haces con ello.

A veces somos marionetas que se rebelan contra sus hilos, pero.. qué comodidad hallamos en esa sumisión. Eleva la mente, corta esos hilos, nada es seguro, y justo ahí, en ese caos, encontramos la armonía. En el lodazal es donde florece la verdadera sustancia.